Generación X


El término Generación X se usa normalmente para referirse a las personas nacidas en los años 1970. Se debaten las fechas exactas que definen a esta generación, pero se suele considerar rangos como 1971-1985,[1] personas que vivieron sus años de adolescencia en los años 1980 y principios de los años 1990, nacidos tras los baby boomers.

También se le conoce como la “Generación de la Apatía” o la “Generación Perdida”, el rechazo inmóvil, una rebeldía-conformista, siempre rechazando la religión, tradiciones generacionales, patriotismos e incluso a la misma familia. Hay quien generaliza y considera que esta generación es la que ha vivido de todo: desde las TV en blanco y negro, a los TFT más nítidos. Gente que ha jugado canicas, a la cuerda, Pong, Atari y a Playstation.

La Generación X fue una categoría generacional inventada, un concepto creado por razones literarias, por el escritor Douglas Coupland, quien en una corta novela -del mismo nombre- describió la forma en que visualizó a los jóvenes sucesores a la generación Baby-Boomers y a la sub-generación -dentro de esta- de los “hippies”. Fundamentalmente, Coupland los llama X y tienen características de “yuppies”, es decir, hijos de los “hippies” que pasado algún tiempo se convirtieron en parte del sistema buscando ocupar posiciones que les brindaran opulencia material. La X tiene un significado matemático, se usa para denominar cualquier valor o un valor desconocido. X representa un valor, o variable incierta. La Generación X es difícil de precisar: Una que no sabemos como va a reaccionar, poco predecible, inconsistente e indefinida en cuanto a su proyecto generacional, y se prevé desde ya que será difícil de satisfacer (complacer).

Los jóvenes de esa época cambiaron la forma de pensar y actuar de las generaciones anteriores. Por lo que la Generación X no solo es definida por lo que vivieron, sino por el cambio de mentalidad de las personas que pertenecen a ella.

El sociólogo Enrique Gil Calvo apunta que, además de su peso demográfico, los treintañeros heredaron el objetivo de emanciparse con un piso de propiedad, una cultura enraizada en España e Italia, pero no en el norte de Europa, donde el propio Estado promueve y subvenciona el alquiler. “Aquí el Estado del bienestar sólo se entiende para la gente mayor, en ningún caso para los jóvenes”, abunda Pau Miret, sociólogo del Centro de Estudios Demográficos. “Y en España las presiones para comprar una vivienda eran muy fuertes y constantes”, agrega. El porcentaje de vivienda en propiedad en España se sitúa en el 92% frente al 6% de alquiler.

Pero ¿cómo comprar una vivienda con un contrato temporal y sin estabilidad laboral? La Generación X fue la primera que firmó hipotecas a 35 y 40 años vista. “Se hipotecaban no sólo por el hecho de comprar un piso, sino porque significaba comprarse la emancipación que ansía todo joven. Y los bancos se aprovecharon de este efecto llamada”, resume Lorenzo Navarrete, decano del Colegio de Sociólogos de Madrid. A esta presión familiar y social -”con un alquiler estás tirando el dinero”, les recriminaban- se sumó la bajada de los tipos de interés y unas entidades financieras que les recibieron con los brazos abiertos.

La Generación X tiene la ventaja del mejor entrenamiento académico y experiencia internacional en la historia. Ellos están rompiendo con los patrones tradicionales, incluyendo la creación de ambientes de trabajo informales y transformando las estructuras corporativas desde jerárquicas a entidades flexibles y horizontales. La iniciativa personal y una saludable dosis de excepticismo frente a las grandes organizaciones han producido gran cantidad de emprendedores de esta generación. Un valor clave de la Generación X es el logro de un equilibrio entre las metas profesionales y la calidad de vida.

Yo soy de la Generación X, de los que bebíamos agua directamente del grifo de las fuentes de los parques; ligábamos con las chicas persiguiéndolas para tocarlas el culo y jugando a beso, verdad y atrevimiento, no en un chat diciendo :) :D :P . Éramos responsables de nuestras acciones y arreábamos con las consecuencias. No había nadie para resolver eso. La idea de un padre protegiéndonos, si trasgredíamos alguna ley, era inadmisible,si acaso nos soltaban un guantazo o un zapatillazo y te callabas.

Íbamos a clase cargados de libros y cuadernos, todo metido en una mochila que, rara vez, tenía refuerzo para los hombros y, mucho menos, ruedas. Estábamos siempre al aire libre, corriendo y jugando. Compartimos botellas de refrescos y nadie se contagió de nada.

Nosotros viajábamos en coches sin cinturones de seguridad traseros, sin sillitas especiales y sin air-bag, hacíamos viajes de 10-12h con cinco personas en un 600 o en un Renault 4 y no sufríamos el síndrome de la clase turista. No tuvimos puertas con protecciones, armarios o frascos de medicinas con tapa a prueba de Niños. Andábamos en bicicleta sin casco, ni protectores para rodillas ni codos. Los de mi generación crecimos como niños, sabiendo lo que significa el respeto, la ética y las normas morales.

Josmanu

 

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Publicado el 27 noviembre, 2010 en Reflexiones y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. 5 comentarios.

  1. Yo soy de la generación de los 60, y comparto muchos de esos recuerdos. Crecí en un mundo sin email, móvil y donde los ordenadores eran cosa de Star Trek o Espacio 1999. En realidad no era un mundo ni mejor ni peor que el actual. Simplemente, diferente.

    Pero nosotros no somos la única generación que ha visto grandes cambios. Mi abuela que de vivir tendría ciento y pico años nació en un mundo de coches de caballos y vió al hombre llegar a la Luna.

    Me pregunto de que cambios serán testigos nuestros hijos en el futuro.

  2. Cierto, perdón por el lapsus que la generación Y comprende hasta el año 1993. Yo estoy en tu misma situación :)
    Un saludo!!

  3. Me encanta como escribes. Yo también soy de la generación X, aunque vengo de una familia muy protectora. Pero si es verdad que éramos 7 en un Renaut 18TL, hacíamos viajes largos a la playa los domingos, no teníamos rodilleras para ir en patines, ni casco, los medicamentos se ponían lejos del alcance de los niños, no tenían cierre de seguridad, no se movian las cosas de sitio porque hubiera un “bebé toca todo”. Tardabamos poco en cambiar el pañal, no éramos protagonistas de nada, ni el centro de atención como ahora. Las madres estaban en casa, pero no sabían tanto de nosotros como sabemos nosotras ahora de nuestros hijos aunque trabajemos fuera. Ahora, hay tantas reglas y tanta tonteria, que hemos perdido las ganas de jugar, ahora toda la diversión se centra en el ordenador o los videojuegos. Ni siquiera pueden interactuar en persona, ahora tienes que quedar en un ciber-bar. En fin es otro momento y lo que tiene que venir.
    El mío también es de la generación Z.

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